Arrobas en el exilio: Ingeniero del arte

Arrobas en el exilio: Ingeniero del arte

Por: Juan Carlos Zamora

Seguimos contactando. Andamos aún por España, y en esta conversación virtual con @limorozco nos cuenta un poco acerca de su partida, su ahora, su mañana. En las entregas anteriores de Arrobas en el exilio hablábamos de los motivos para emigrar de un país, y encontramos varios, muchos se parecen, otros no tanto, sin embargo casi todos hablan de oportunidades. Confieso cierta complacencia al “escuchar” a @limorozco asegurar que acá, en nuestro país, tuvo la oportunidad de desarrollarse de manera satisfactoria tanto en su profesión como en su arte, esto me hace pensar en que no todo está perdido, y que a pesar de las circunstancias, aún se puede soñar y concretar en nuestro propio suelo. Pónganse cómodos queridos lectores, preferiblemente con una bebida, y/o el bocadillo de su agrado, acompáñennos en este ameno contacto con @limorozco y disfruten su testimonio.

 

  1. Hay personas que en su infancia, o durante la adolescencia, van planificando a través de notas, rayas o dibujitos su futuro. En tu caso @limorozco, ¿te fuiste porque todo fue parte de un plan primario o, la situación del país te llevó a armar uno nuevo?

 

Ni lo uno ni lo otro, pero tampoco todo lo contrario… Si bien la situación actual del país me hizo considerarlo más de una vez, esta fue una oportunidad que llegó, el plan se armó el solo, yo simplemente dije: “Sí”.

 

  1. Uno revisa tus redes y encuentra arte por todos lados, sin embargo eres ingeniero. ¿Qué hacías acá antes de irte? ¿Muchos intentos fallidos por labrarte una mejor existencia, o todo lo contrario?

 

Soy ingeniero de materiales, egresado de la universidad Simón Bolívar, paralelamente también me desarrollé como artista actuando, haciendo danza contemporánea, llegando incluso a dirigir una pieza de teatro-danza. Contrario a lo que se podría pensar, mi vida en Venezuela fue lo suficientemente amplia como para permitirme desarrollarme en ambas áreas y culminar ambos ciclos con finales felices.

 

  1. La decisión de irte, ¿fácil porque tenías unos cuantos tragos encima, porque apostaste y no querías perder, o más bien difícil porque Y después quién me plancha la ropa?

 

No fue fácil, tampoco difícil, simplemente fue. La vida me fue dando pistas y conduciéndome hasta el lugar en el que me encuentro. Miedos siempre existen, sin embargo, estando aquí me doy cuenta de que hasta este momento había recibido un excelente entrenamiento, de hecho, te puedo asegurar que aún no se me quema la primera olla de arroz.

 

  1. ¿Desconexión total luego de irte o, gracias Dios porque existen las RRSS?

 

Gracias a Dios existen las RRSS!!! Creo que algo común a todas las personas que emigramos es que, más allá de lo traumático que haya sido la ruptura con el país (de haberla habido), siempre nos quedan afectos en casa y si hay algo que aún mantiene el Venezolano es su carácter familiar, por ello dudo que la desconexión pueda ser total.

 

  1. Hay cambios, rupturas, situaciones, que transforman a la persona, a veces de manera negativa, otras de manera positiva. ¿Para bien o para mal, qué ha cambiado en ti?

 

En cualquier contexto y sea cual sea la razón, viajar te expande la vida. Por suerte había tenido la oportunidad de salir previamente del país en dos oportunidades y si algo me dejaron, fue una comprensión clara del hecho de que todos, en todos lados, somos diferentes. Con ese pensamiento más fresco, recuerdo que a una de las conclusiones a las que llegué, es que si quieres que algo que involucra a otras personas funcione, tienes que ser empático y entender que todos tenemos distintos códigos: desde tu vecina a la que no le gusta que le toquen los adornos, hasta la sociedad catalana que en este instante lucha por su emancipación.

 

  1. El ahora: nuevos aires, nuevo suelo, nuevos proyectos. ¿Qué te traes entre manos?

 

Por el momento el plan es adaptarme a esta nueva vida. El plan es culminar del mejor modo posible la maestría para la que fui becado. Probablemente sucedan más cosas, pero eso sólo lo sabré en el camino.

 

  1. ¿Llegar a ser un excelente ingeniero sería para ti una gran puesta en escena o, quisieras ser más bien el actor principal de una hermosa obra de ingeniería?

 

Wow… La vida es una hermosa obra de ingeniería llevada a escena por un maravilloso ente superior. Simplemente diré que estoy feliz de ser uno de los actores que se las ha ingeniado para continuar en ella. Poder decir que ESTOY ya es un regalo.

 

  1. Uno ve tus recorridos y se nota la constante búsqueda del conocimiento. ¿Volverías con todo ese bagaje a tu tierra para ayudar a construir un mejor futuro?

 

Ante todo soy un buscador de la felicidad, como si se tratase de un tesoro perdido estoy tras de ella, constantemente me encuentro fragmentos que he ido recopilando, atesorando, coleccionando. Sé que en Venezuela puedo encontrar más, pero también sé que hay más de ella en muchos otros lugares. No estoy cerrado a ninguna posibilidad, fiel a mis búsquedas, me encantaría seguir descubriendo más del mundo en otros lugares. No obstante, siempre que las condiciones estén dadas, estaría honrado de poder regresar y contribuir con Venezuela.

Esperamos que para el buen Leandro Martínez, su incansable búsqueda no termine, que continúe dando frutos, que su cofre del tesoro se siga llenando y que descubra en muchas otras partes más de eso que tanto busca. Él sigue activo en sus RRSS, aunque por ahora más concentrado en su maestría, de todos modos no dejen de visitar su Instagram, allí siempre habrá algo que compartir.

¡Hasta la próxima!

By | 2017-10-05T11:03:17+00:00 octubre 5th, 2017|Venezuela|Comentarios desactivados en Arrobas en el exilio: Ingeniero del arte

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Lic. Artes, publicista y mercadóloga. Músico y Otaku, a mucha honra.