¿Está bien ser escritor fantasma?

¿Está bien ser escritor fantasma?

COLABORADOR: Richard Sabogal

Existen en el mundo editorial muchos tabúes, leyendas y misterios, este mundo no queda exento de todo lo que nos caracteriza como humanos. Uno de esos monstruos del closet es el secreto a voces de los escritores fantasma.Este escrito lo hago a propósito de una conversación que sostuve con un amigo y autor de varios libros y que tiene uno en nuestro sello editorial (Negro Sobre Blanco), donde me contaba que para redondearse el mes, estaba haciendo las veces de escritor fantasma, creando una novela de acción de un género muy vendido actualmente. El autor no se sentía bien consigo mismo. Tanto cultivar su prosa, obtener premios nacionales e internacionales, tener su nombre en varios sellos editoriales, para al final, estar creando una historia donde otro va a poner su nombre en la tapa. Sentía que había fracasado como escritor, sumándole a ello que estamos en Venezuela, donde conseguir que una editorial publique una novedad es más complejo que en otros países por la grave crisis económica que atravesamos.

¿Es realmente un fracaso sucumbir a ser escritor fantasma?

Opino que no, el escritor Scott Westerfeld, autor sólido con una amplia trayectoria con su propia obra, con premios como el Philip K. Dick y el Victoria´s Premier, dice con humor que ha sido escritor fantasma y en muchas oportunidades ha sido escritor fantasma de escritores fantasmas, porque estos tenían mucho trabajo acumulado y lo contrataban para que los apoyara. Confiesa haber escrito novelas de suspenso, ficción histórica y hasta terror.

Entonces, ¿por qué  un escritor fantasma debe sentirse despreciado por hacer esta labor? Es remunerada, nada tiene que ver la obra propia con la que escribe para otros. Ya conseguir tener libros propios en otras editoriales es un logro, además con premios, lecturas, entrevistas dentro y fuera del país, seguimiento de lectores, eso es un éxito, aunque se respeta la exigencia individual para ir a por más. El mundo de la literatura tiene muchas ramas, y la una no tiene que ver con la otra, en la de la escritura personal está el nido, la guarida donde se conserva todo. A veces vuela a otras ramas a hacer de escritor fantasma, reseñista y crítico, columnista, prologuista de obra. Esto es un gran árbol y debemos sentirnos cómodos en la rama que escojamos o simplemente no volar hasta ella.

Ahora, considero que son menos autores los que pagan para que les escriban su obra, aunque este hecho es aceptable y legal en la sociedad. Todos sabemos que hay escritores que tienen sus fantasmas e igual seguimos leyéndolos. Desde Shakespeare, de quien se cuenta que tenia a Christopher Marlowe como su escritor fantasma y luego este murió en extrañas circunstancias, o Dumas padre, quien llegó a tener más de setenta  escritores fantasmas y tiene aquella anécdota donde le pregunta a su hijo “¿Has leído mi nueva novela? A lo que este contesta “No, ¿y tú?.

Grandes escritores en sus inicios escribieron para otros: Paul Auster, Lovecraft, Larry McMurtry, entre muchos otros.

Hay distintos tipos de escritores fantasmas, están los más conocidos que son los que le escriben biografías o memorias a millonarios, famosos y figuras mediáticas a nivel mundial, y están los de literatura y entre los de literatura se subdividen en distintas ramas:

Esta el escritor fantasma del que hemos venido hablando, escriben una obra para algún autor muy conocido o medianamente mediático; están los escritores que trabajan en conjunto con otros escritores fantasmas para crear una obra que el “autor” final, (el que tendrá en nombre en la tapa) revisará, pulirá y sacará al mercado.

Algunas editoriales, de los muchos textos que reciben, ven alguno con posibilidades y lo someten a una reescritura, con algún autor fantasma o el mismo editor que hace las veces de autor fantasma (¿no somos los editores acaso escritores fantasmas en algunas de las obras que publicamos y a veces corregimos en gran parte?).

Ildefonso Falcones confiesa en una entrevista que cuando presentó La catedral del mar a la editorial (Grijalbo) le propusieron mejoras y la editorial puso manos expertas para mejorarle la obra que tiene millones de ejemplares vendidos. Como editor pienso ¿En qué estado se encontraba ese borrador cuando lo presentó a la editorial?

Muchas veces nos enamoramos de la obra de un autor, de su forma de escribir, es decepcionante descubrir que parte de esa esencia tiene varias manos. No se niega que el alma del autor está allí, pero terceros meten la cuchara para que ese producto sea placentero para el lector. Se entiende el motivo pero no deja de ser contradictorio.

En definitiva, no es malo ser un escritor fantasma, para ser un buen escritor fantasma siempre debe permanecerse oculto, que nadie sepa que existe, eso es un buen fantasma, como un editor. Anónimo, el protagonista es el de la tapa, y está bien para el fantasma. Allí radica el don, el talento. No cualquiera es escritor fantasma y si se asume ese rol debería llevarse con orgullo, no con vergüenza.

Namasté.

By | 2017-07-20T13:19:11+00:00 julio 20th, 2017|Literatura|Comentarios desactivados en ¿Está bien ser escritor fantasma?

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Lic. Artes, publicista y mercadóloga. Músico y Otaku, a mucha honra.